Cerámica sobre el Manzanares

Alumnos del fallecido ceramista Juan Manuel Sánchez Ríos decoran una pasarela sobre el río

La memoria del ceramista, acuarelista y catedrático de Dibujo Juan Manuel Sánchez Ríos, quien fuera personalidad destacada de las Artes Decorativas de la ciudad, además de madrileñista comprometido, quedará plasmada para la posteridad. Lo será en la pasarela sobre el Manzanares que lleva ya oficialmente su nombre, junto al barrio Casa de Campo, donde vivió hasta su muerte en febrero de 2010. A él se debe el rescate de tradiciones cívicas madrileñas como el célebre Entierro de la Sardina, fiesta anual de impronta goyesca.

Vistosos azulejos de tonos ocres y azules, con motivos por él ideados y recreados por alumnos de las Escuelas de Cerámica de Moncloa y de Arte Francisco Alcántara, donde impartió su docencia, decoran ya los cuatro estribos del puente, en uno de los cuales será implantada una placa de metal fundido con su nombre.

La pasarela, la primera de las existentes en Madrid fabricada en fibra de vidrio en 2011 y situada a la altura del número 100 de la calle de Aniceto Marinas, poseía el nombre provisional de una plaza contigua, la de Almuñécar, pero carecía de denominación oficial definitiva y ésta le fue impuesta con el nombre del artista Ríos en un pleno municipal del Distrito Moncloa-Aravaca celebrado el pasado año. La iniciativa, impulsada vecinalmente y codirigida por los profesores ceramistas Manuel Sánchez-Algora y Alberto Fernández, alumnos ambos de Sánchez Ríos, más la arquitecta municipal del Distrito de Moncloa-Aravaca, Raquel Rodríguez, ha sido aplicada en la pasarela sobre el Manzanares por estudiantes de las dos escuelas de cerámica -municipal y de la Comunidad- con azulejos de arcilla refractaria esmaltados y cocidos a 1.250 grados.

Devoto de la pintura de Goya, Sánchez Ríos había estudiado pintura con Manuel Benedito y con Carlos Moreno. Amplió estudios en Italia y se adentró la cerámica de la mano del ceramista Jacinto Alcántara, cuyo nombre, junto al de su hermano Francisco, dio título a la Escuela situada junto a la Rosaleda del parque del Oeste.

Por sus aulas pasaron centenares de alumnos de toda España. La destreza artística de Sánchez Ríos, alentada por una creatividad basada en una amplia erudición, mostraba una expresividad fresca y desenvuelta, con representaciones de libérrimos motivosy escenas madrileñas. En cuanto al Dibujo y a la Acuarela, disciplinas en la que adquirió nombradía, destacó por sus evocadoras recreaciones sobre el Madrid ya desaparecido. Sánchez Ríos se involucró en actividades cívicas y vecinales, como exponente de un madrileñismo democrático y afable. Entre otros cometidos, fue vicepresidente de la Sociedad Filantrópica de Milicianos Voluntarios Nacionales, de origen liberal-democrático, fundada en las luchas contra el absolutismo del rey Fernando VII y perpetuada hasta nuestros días.

Fuente: El País

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